Calle del Nardo

Almenara

Lleva el nombre del nardo, la flor blanca de aroma intenso y nocturno cultivada por su perfume.

El nardo da nombre a esta vía corta de La Ventilla-Almenara, y la flor encierra más historia que la propia calle. Por qué se eligió este nombre para este tramo no ha quedado documentado: aparece junto a otras vías de flora menuda del barrio, entre ellas la cercana Travesía del Nardo, en una zona donde el callejero echó mano de la botánica. El nardo es una planta blanca y carnosa de aroma cálido, casi narcótico, que se abre y perfuma de noche. Las culturas prehispánicas de México lo domesticaron mucho antes de que llegara a Europa. En España lo aclimató en el siglo XVI el médico de origen portugués Simón de Tovar, en un jardín a las afueras de Sevilla que servía de escala para las plantas americanas antes de pasar a los jardines reales de Felipe II. Su esencia es de las más caras de la perfumería: hacen falta miles de flores recogidas de noche para destilar una cantidad mínima. Quien pase por aquí al anochecer no olerá nada parecido, pero el rótulo guarda el nombre de una flor difícil y cara.
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