Calle de los Geranios

Almenara

Toma su nombre del geranio, la flor de balcón por excelencia, dentro de un grupo de calles de la Ventilla-Almenara bautizadas con plantas.

El nombre celebra una flor sin biografía heroica: el geranio, la mata de pétalos rojos, rosas o blancos que cuelga de medio Madrid en cuanto asoma el calor. La calle de los Geranios pertenece a un puñado de vías de la Ventilla-Almenara rotuladas con plantas y flores, vecina de la calle de las Magnolias y la calle de las Aguileñas, en un trazado modesto de menos de cien metros. Por qué se eligió justo el geranio para esta calle no ha quedado documentado. El nombre figura como tributo genérico a la planta, sin personaje ni efeméride detrás. La planta sí carga una historia viajada. Lo que llamamos geranio llegó a Europa desde el extremo sur de África, al pie de Ciudad del Cabo, donde un naturalista recogió varios ejemplares a finales del siglo XVII. Para 1686 ya crecían varias especies en el jardín botánico de Leiden, y desde los Países Bajos saltó a balcones y patios de todo el continente. Un botánico francés acabó agrupándolas bajo el nombre Pelargonium, por el parecido de su fruto con el pico de una cigüeña. De aquel origen austral queda poca memoria cuando uno pasea por la Ventilla. Permanece el nombre en la placa y, en algún alféizar de la propia calle, la flor que le dio título.
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