Travesía del Nardo
Lleva el nombre del nardo, la flor blanca de perfume nocturno, dentro de un grupo de calles de Almenara bautizadas con nombres de plantas.
El nardo da nombre a esta travesía corta de Almenara, que conecta con la calle del mismo nombre. La flor es una espiga de campanillas blancas que abren al caer la tarde y sueltan un aroma denso y casi narcótico. En perfumería siempre ha sido cara: a finales del siglo XIX se cultivaba en Grasse para extraer su esencia, una de las más costosas del oficio.
El nombre llegó al callejero en pleno orden botánico. Cuando Madrid absorbió Chamartín de la Rosa, al que pertenecía esta zona, se encontró con calles repetidas y hubo que rebautizar. En Almenara tiraron del jardín: Magnolia, Miosotis, Margaritas, Cantueso, Azahara. La Travesía del Nardo se sumó a esa familia de flores y plantas.
Por qué tocó precisamente el nardo, y no otra flor de la lista, no se ha conservado constancia. El criterio fue temático: rellenar el plano con nombres de plantas que no chocaran con los del centro.