Calle de los Yeros
El nombre recuerda los yeros, una legumbre mediterránea de grano menudo que durante siglos se cultivó como forraje y pienso en los secanos de Castilla.
Detrás de este nombre hay una planta humilde de la que pocos han oído hablar: el yero, una leguminosa anual de tallos ramificados y flores blanquecinas con vetas violáceas que prospera en los secanos castellanos. Su grano, pequeño y algo amargo, se molía para alimentar al ganado, sobre todo a mulas y bueyes, y la planta servía además de forraje y de abono verde, porque fija nitrógeno en la tierra y la deja más fértil para la siembra siguiente. Resiste la sequía, el frío y los suelos pobres, virtudes que lo hicieron compañero fiel del labrador en los campos áridos del interior peninsular.
La calle pertenece a Almenara, en el norte de Tetuán, dentro de la antigua barriada de La Ventilla. Allí varias vías llevan nombres tomados de plantas y flores: a pocos pasos corre la calle de los Geranios, donde tiene su sede la asociación vecinal del barrio. Esa vena botánica delata el carácter modesto y agrícola de un suburbio que creció a las afueras de Madrid entre huertas y descampados, antes de que la ciudad lo alcanzara.
No se ha conservado constancia escrita de la fecha exacta ni del motivo concreto por el que se eligió esta legumbre para bautizar la vía, más allá de su pertenencia a esa serie de nombres campestres del antiguo arrabal.