Calle Flor de Lis
El nombre evoca el lirio silvestre que dio origen al emblema heráldico de la flor de lis, dentro de un grupo de calles de Almenara bautizadas con flores.
Detrás del célebre emblema coronado hay una flor de verdad. La flor de lis estiliza al lirio amarillo de las marismas, el Iris pseudacorus, una herbácea de ribera que asoma en los bordes de arroyos y charcas con sus tres pétalos abiertos y un color de oro encendido. De esa planta de agua salió el símbolo que los reyes de Francia llevaron en sus escudos desde el siglo XII, asociado al poder, la lealtad y la pureza.
La calle pertenece a un racimo de vías de Almenara con nombres de flores. Buena parte de estos rótulos florales se fijaron a mediados del siglo XX, cuando Madrid absorbió Chamartín de la Rosa —al que había pertenecido Tetuán— y hubo que rebautizar decenas de calles para resolver los nombres repetidos que dejaba la anexión. Lo botánico ofrecía un repertorio cómodo y abundante: solo en la provincia de Madrid llegaron a contarse cerca de mil calles con nombre de flor.
Por qué a esta vía le tocó precisamente la Flor de Lis, y no otra corola del catálogo, no ha quedado documentado. El criterio fue de conjunto, no de homenaje particular. Quien la recorre hoy camina sobre un tramo corto de apenas medio centenar de metros que lleva, sin saberlo, el nombre de una planta de pantano convertida en corona.