Calle de Álvarez
Lleva el apellido Álvarez, uno de los más extendidos de España, sin que se haya conservado constancia de a qué Álvarez concreto se dedicó.
El nombre apunta a una persona y se queda ahí: el apellido Álvarez, sin nombre de pila, sin oficio, sin retrato. No se ha conservado constancia de a quién dedicó el callejero la calle de Álvarez del barrio de Almenara. Cualquier general, político o vecino llamado Álvarez encajaría igual de bien, y precisamente por eso ninguno puede reclamarla con seguridad.
El apellido sí tiene historia. Álvarez es un patronímico: significa «hijo de Álvaro», nombre de raíz germánica que los visigodos dejaron en la península y que se popularizó en la Edad Media. De ese «hijo de Álvaro» nació uno de los apellidos más comunes de España, repartido por toda la geografía. Bautizar una calle solo con él no señala a nadie y a muchos a la vez.
La vía pertenece a Almenara, el barrio del norte de Tetuán que durante décadas se conoció como La Ventilla, un arrabal de casas bajas crecido al margen de Madrid antes de que el planeamiento lo absorbiera. En ese tejido de calles modestas, varias arrastran nombres cuyo porqué exacto se perdió por el camino. La calle de Álvarez es una de ellas: poco más de trescientos metros de asfalto que llevan un apellido y nada más.