Calle de Alcolea
Toma su nombre de Alcolea, topónimo que varios pueblos españoles comparten y que procede del árabe andalusí al-qulayʿa, «la pequeña fortaleza».
El nombre viaja desde el árabe andalusí. Al-qulayʿa es el diminutivo de al-qalʿa, «el castillo», de modo que Alcolea significa algo así como «la fortalecilla» o «el castillo pequeño». La misma raíz dejó por toda la península nombres como Alcalá, Calatrava o Calatayud, huella de los puntos fortificados que jalonaban el paisaje de Al-Ándalus.
Por eso Alcolea no señala a un solo lugar, sino a una familia de pueblos: hay Alcolea en Córdoba, en Almería, Alcolea del Pinar en Guadalajara, Alcolea de Calatrava en Ciudad Real, entre otros. El más célebre es el cordobés, junto al puente sobre el Guadalquivir donde en septiembre de 1868 las tropas de Serrano derrotaron a las leales a Isabel II y empujaron a la reina al exilio, abriendo el Sexenio Revolucionario.
A cuál de todos esos Alcoleas quiso apuntar quien bautizó esta calle de Almenara no quedó documentado. El motivo de la elección no se conserva, así que conviene quedarse con lo seguro: una palabra árabe de mil años que, antes de ser rótulo madrileño, nombraba una atalaya defensiva en algún cerro del sur.
Hoy es un tramo corto, apenas un centenar de metros en la trama de Almenara, que carga sin saberlo con el eco de una pequeña fortaleza desaparecida.