Calle de la Palmera

Almenara

Lleva el nombre del árbol de hojas anchas y abiertas como una mano, dentro del callejero botánico que ordena buena parte de Almenara.

El nombre evoca un árbol que en Madrid nunca abundó al aire libre y que llegó casi siempre como adorno de patios, glorietas y jardines señoriales. La palabra procede del latín palma, el nombre de la palma de la mano: las hojas anchas, abiertas en gajos puntiagudos, recordaban a los dedos extendidos, y de ahí pasó a designar al árbol entero. Por qué este tramo de Almenara recibió ese nombre no se ha conservado de forma documentada. La pista la da el vecindario. La calle pertenece a un racimo de vías bautizadas con flores, arbustos y árboles que tejen una pequeña botánica callejera por todo el barrio: cerca corren Heliotropo, Geranios, Vinca, Ailanto, Cañaveral, Flor de Lis o la travesía del Nardo. Palmera se inscribe en esa serie verde, sin que haya quedado constancia de un ejemplar concreto que la inspirara. El conjunto nació en la periferia obrera que creció al norte de Madrid alrededor del antiguo Tetuán de las Victorias, cuando la urbanización fue ganando terreno a las huertas y los descampados de la Ventilla. Al norte, el parque de la Ventilla alarga aún hoy esa vocación arbolada del barrio, con su pinar de distintas edades sobre un terreno ondulado.
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