Calle de Montoya
Lleva el nombre de Montoya, antiguo despoblado de Álava del que también procede el conocido apellido, aunque el motivo de su elección para esta vía no consta.
Montoya nació como nombre de lugar mucho antes de convertirse en apellido. En Álava existió un poblado llamado Montoya, hoy desaparecido, situado en la Ribera Alta. De aquel topónimo salió el apellido que después se extendió por España y pasó a América, hasta hacerse común a ambos lados del Atlántico.
La calle de Montoya cae en la Ventilla, dentro de Almenara, en una retícula de calles modestas que durante el siglo XX recogió a obreros llegados del campo. Algunas de sus vecinas guardan ecos del norte y del antiguo protectorado africano —Baracaldo, Vizcaínos, Nador—, y a un paso corre la calle de Carmen Montoya, con la que comparte raíz onomástica.
Qué llevó al callejero a fijar aquí precisamente este nombre no se ha conservado. No hay constancia de si se quiso evocar el lugar alavés, honrar a alguien apellidado Montoya o simplemente sumar otra denominación al conjunto de la barriada. El topónimo sí es firme; su motivo concreto, no.
Hoy es una vía corta y residencial donde conviven bloques viejos y edificios rehabilitados, uno de esos rincones tranquilos de Tetuán por los que se pasa sin saber que su nombre viene de un poblado que ya no existe.