Calle de los Cedros

Almenara

Toma su nombre del cedro, dentro de un grupo de calles de Almenara bautizadas con nombres de plantas.

El nombre celebra al cedro, ese árbol de copa ancha y madera aromática que la Antigüedad asoció con la grandeza y la larga vida. La voz llegó al castellano desde el griego kédros, que pasó al latín como cedrus; con ese mismo término los griegos llamaron primero a especies de enebro y luego lo trasladaron a estas coníferas de madera fragante. El más célebre, el cedro del Líbano, ocupa la bandera de su país y aparece en los relatos bíblicos como la madera con que Salomón levantó el templo de Jerusalén. La calle no recuerda a un cedro concreto plantado aquí. Pertenece a un trazado de Almenara donde las vías se bautizaron en serie con nombres de plantas: cerca quedan Pinos Alta y Pinos Baja, Magnolias, Geranios, Palmera o Heliótropo. En ese vecindario botánico, Cedros aporta el árbol más solemne. No se ha conservado constancia de por qué se eligió este árbol en particular ni de quién decidió el conjunto. El barrio creció al norte de Madrid sobre antiguas tierras de la dehesa, lejos todavía del casco, cuando estos terrenos se iban llenando de viviendas modestas. La vía conserva ese carácter residencial, fiel al nombre del árbol capaz de vivir siglos.
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