Calle de Geranios
Lleva el nombre del geranio, la planta de balcón más popular de Madrid, dentro de un grupo de calles de Almenara rotuladas con nombres de flores.
El nombre celebra el geranio, esa flor de balcón que tiñe de rojo, rosa y blanco los patios y las ventanas madrileñas desde hace generaciones. La planta no es de aquí: el género Pelargonium es originario del sur de África, y los primeros ejemplares cultivados llegaron a los jardines botánicos europeos a comienzos del siglo XVII en barcos que hacían escala en el cabo de Buena Esperanza. El botánico Johannes Burman bautizó el género en 1738 a partir del griego pelargós, «cigüeña», por el parecido del fruto con el pico del ave. De allí saltó a las macetas de medio mundo hasta volverse sinónimo de verano y de calor mediterráneo.
Geranios pertenece a un racimo de calles de Almenara rotuladas con nombres de flores y plantas, vecinas de vías como Margaritas o Azucenas. Buena parte de esos nombres se fijaron a mediados del siglo XX, cuando Madrid absorbió el municipio de Chamartín de la Rosa y hubo que rebautizar calles para evitar duplicados. Por qué a esta le tocó precisamente el geranio y no otra flor no se ha conservado documentado, más allá del gusto por nombrar el barrio entero como un jardín.
Quien la recorre encuentra una calle tranquila y residencial, fiel a la flor humilde que le da nombre: la que cualquiera cultiva en una maceta, sin invernadero ni cuidados especiales.