Calle Heliótropo
Lleva el nombre de una flor menuda y muy aromática que gira hacia el sol, dentro del barrio de calles vegetales de Almenara.
El heliótropo es una flor pequeña, de racimos azulados o morados, célebre por un perfume dulzón que recuerda a la vainilla y a la cereza. Su nombre viene del griego hēlios, sol, y tropos, giro: la planta que vuelve la cabeza hacia el sol. En la jardinería victoriana se la apreciaba justamente por ese aroma entre inocente y melancólico, y todavía perfuma terrazas y macizos.
La calle pertenece a uno de los rincones más botánicos del callejero madrileño. En Almenara, y en el vecino Valdeacederas, se concentran vías bautizadas con flores, arbustos y árboles: Geranios, Palmera, Vinca, Ailanto, Flor de Lis. Heliótropo es una más de esa familia verde que crece sobre el plano.
Muchos de estos nombres llegaron a mediados del siglo XX, cuando Madrid absorbió el municipio de Chamartín de la Rosa en 1948 y hubo que resolver los nombres que se repetían entre los nuevos distritos. Donde antes hubo huertas y descampados de la periferia norte, el plano fue sembrando un pequeño herbario de calles. El visitante que recorre estas manzanas lee, esquina tras esquina, algo parecido a un catálogo de jardín: una flor que sigue al sol entre el asfalto.