barrio de Imperial

Imperial

Ya a mediados del XVIII los documentos hablaban de estos paseos imperiales, y de ahí salió el nombre del barrio cuando el Ayuntamiento lo fijó en 1860. Por qué «imperial» tiene dos explicaciones que conviven: una mira hacia Toledo, llamada la ciudad imperial desde Carlos V; la otra, hacia el canal que se quiso abrir en el Manzanares para navegar río abajo.

Antes de las casas, esto era la ribera hortelana del Manzanares: huertas, eras y caminos que bajaban al río por el sur de Madrid. La calle de Juan Duque recuerda al dueño de una de esas huertas, sobre la que se abrió la vía. Cuando el siglo XVIII trazó aquí sus paseos arbolados, el agua mandaba en todo: el paseo de los Pontones tomó nombre de los puentes de tablas sobre barcas que cruzaban el río, y el puente de San Isidro, del viejo paso de barcas que llevaba a la ermita del patrón en la otra orilla. La calle de Manzanares bordea de cerca al río que ciñe el barrio, cuyo nombre viene de manzanar, terreno de manzanos. Luego llegaron las fábricas y los obreros, y el sur de Madrid se llenó de viviendas. Buena parte del callejero se fue a buscar pueblos pequeños de Castilla, casi todos de la campiña de Segovia: Etreros, Jemenuño, Muñopedro —⁠que recuerda a Muño, hijo de Pedro, su repoblador medieval⁠—⁠, Sangarcía y Cobos de Segovia. Hay también santos sabios, todos hombres de libros: San Isidoro de Sevilla, el arzobispo visigodo que escribió las Etimologías; San Epifanio, obispo y erudito del siglo IV; y, fuera de los santos, el sueco Linneo, que fijó el modo de nombrar a cada ser vivo con dos palabras en latín. Cerca anda la calle de Ruy González de Clavijo, el madrileño que viajó hasta Samarcanda como embajador ante Tamerlán y contó el viaje. En el extremo oeste, sobre los terrenos del antiguo estadio del Atlético, el barrio se llenó de gente de teatro. La plaza del Teatro se abrió ahí mismo, dedicada al arte escénico a propuesta de tres cronistas de la villa; al lado, la calle de Nati Mistral, actriz y cantante; Francisco Nieva, dramaturgo y escenógrafo; y la plaza de Francisco Morano, actor que dirigió su propia compañía. Donde durante medio siglo rugió un campo de fútbol junto al río, ahora los rótulos solo nombran a quienes se subían a un escenario.

Calles

Todas las calles del barrio de Imperial.