Calle de la Pizarra
La calle toma su nombre de la pizarra, la roca gris azulada que cubrió los tejados del Madrid de los Austrias.
La pizarra es una roca metamórfica de grano fino, oscura y dividida en láminas planas que se desprenden limpiamente. Esa cualidad la convirtió en material de cubiertas: basta clavar las lajas superpuestas para que el agua resbale. Madrid la adoptó en el siglo XVI, cuando Felipe II trajo de Flandes la moda de los chapiteles empinados, y la silueta de torres y agujas de pizarra acabó definiendo el perfil del Madrid de los Austrias.
El origen de la propia palabra es incierto: se ha relacionado con el euskera y con el latín, sin certeza.
Por qué se eligió este nombre para esta vía del barrio de Imperial no se ha conservado documentado. La calle de la Pizarra es un tramo corto en la franja de Arganzuela próxima al Manzanares, y su rótulo se suma a los nombres de la naturaleza y los materiales del callejero madrileño.