Calle de Etreros
La calle toma el nombre de Etreros, pequeña localidad de la campiña segoviana hoy agregada al municipio de Sangarcía.
Detrás del rótulo de la calle de Etreros hay un pueblo de la campiña de Segovia, hoy una pedanía del municipio de Sangarcía con apenas unas decenas de vecinos. El nombre llegó a este rincón del barrio de Imperial siguiendo una costumbre del callejero madrileño: bautizar vías con topónimos de la Castilla cercana, sobre todo de la provincia segoviana. No se ha conservado constancia documental de por qué se eligió justamente Etreros, más allá de esa filiación con los nombres de pueblos castellanos.
El lugar aparece por primera vez en un documento de 1168 del arzobispo de Toledo, ligado a la abadía de Párraces, de la que dependió eclesiásticamente durante siglos. Conserva memoria de un pasado de arriería, el oficio de transportar mercancías a lomos de mulas por los caminos.
Etreros guarda un par de rarezas que se cuentan con gusto. Es el pueblo más pequeño de España con festejos taurinos propios, con encierros y becerradas en septiembre. Y en su ermita del Santo Cristo de los Afligidos estuvo enterrado Julián Sánchez, El Charro, guerrillero célebre de la Guerra de la Independencia, hasta que sus restos fueron exhumados y trasladados a Ciudad Rodrigo.
En Madrid, la calle es un trazado breve, menos de cien metros entre vías vecinas, una de esas costuras menudas que cosen el plano de Arganzuela.