Calle San Alejandro
Honra a san Alejandro, el primer papa Alejandro y mártir de los albores del cristianismo en Roma, dentro de un rincón del barrio de Imperial sembrado de nombres de santos.
El nombre evoca a san Alejandro, una de las figuras más antiguas y borrosas del santoral romano. La tradición lo cuenta como Alejandro I, quinto sucesor de Pedro al frente de la Iglesia de Roma a comienzos del siglo II. Lo poco que se conserva se mezcla pronto con la leyenda: las actas que narran su muerte por decapitación en la Vía Nomentana se tienen hoy por fabuladas, y los estudiosos sospechan que el papa y el mártir de la Nomentana fueron en realidad dos personas distintas que el calendario terminó fundiendo en una.
Por qué este tramo del barrio de Imperial quedó bajo su advocación no se ha conservado de forma documentada. La calle pertenece a una zona de Arganzuela cuyo callejero se pobló de santos, y San Alejandro entró en esa nómina sin que las actas municipales expliquen la elección.
Apenas ciento treinta metros largos: una calle breve que un visitante cruza sin reparar en que lleva el nombre de un obispo de Roma cuya biografía cabe casi entera en un puñado de líneas inciertas.