Travesía de Gil Imón

Imperial

Recuerda el desaparecido portillo o campillo de Gil Imón, una explanada junto a la antigua cerca que tomó su nombre del propietario de aquellas tierras.

El nombre evoca un lugar tanto como a una persona. Aquí hubo un descampado conocido como el portillo o campillo de Gil Imón, una explanada junto a la tapia con que Felipe IV cercó Madrid en el siglo XVII, cerca del convento de San Francisco. El paraje tomó su nombre de don Baltasar Gil Imón de la Mota, dueño de aquellas tierras y fiscal del Consejo de Castilla. Cuando la ciudad se ordenó, la explanada quedó reducida a esta travesía, rotulada en 1880. El apellido arrastra una leyenda madrileña. Las hijas del fiscal, las gilimonas, paseaban desafiando las pragmáticas de vestimenta de la corte, y el vecindario empezó a burlarse de «don Gil y sus pollas»; de ahí, según la tradición, habría salido una palabra malsonante muy castiza. Ningún documento sostiene la historia, y los etimólogos la tienen por invención. Hoy la travesía es un tramo breve del barrio Imperial, a un paso del paseo del mismo nombre.
Descriptivos Forma y trazado origen documentado