Calle de Manzanares

Imperial

Lleva el nombre del río Manzanares, que recorre el oeste del barrio y cuyo topónimo viene de «manzanar», terreno poblado de manzanos.

La calle bordea de cerca al río que le da nombre, el mismo Manzanares que ciñe el barrio de Imperial por el oeste y el sur antes de seguir camino hacia el Jarama. El topónimo nace del sustantivo manzanar, terreno plantado de manzanos, y remite a las arboledas que en otro tiempo cubrieron la cuenca alta del río, allá por la sierra donde hoy se asienta Manzanares el Real. De aquellos manzanos no queda rastro, pero el nombre viajó aguas abajo y quedó fijado en el agua y en la ciudad. El río no siempre se llamó así. En la Edad Media se le conocía como Guadarrama, y solo a partir del siglo XVII tomó el nombre del señorío del Real de Manzanares, que pertenecía a los duques del Infantado. Su caudal escaso le ganó la burla de los ingenios del Siglo de Oro. Quevedo lo llamó «arroyo aprendiz de río», y corrió la chanza de que era navegable a caballo y en coche. Ese hilo de agua modesto marcó el nacimiento de Madrid: junto a él se levantó la fortaleza que vigilaba el vado del Manzanares, núcleo del que creció la villa.
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