Puente de San Isidro

Imperial

Recuerda a San Isidro Labrador, patrón de Madrid, hacia cuya ermita en la otra orilla conducía el antiguo paso de barcas que precedió al puente.

El nombre viene de mucho antes que el puente de hormigón que hoy salva el Manzanares. En este tramo del río funcionó hasta 1900 un pontón o puente de barcas conocido como el pontón de San Isidro, porque servía de atajo para cruzar el agua y subir a la ermita de San Isidro, en la otra orilla. Aquel paso flotante quedó atrás y el lugar conservó la advocación cuando se levantó el actual Puente de San Isidro, abierto al tráfico en 1974 y proyectado por los ingenieros Carlos Fernández Casado, Leonardo Fernández Troyano y Javier Manterola. El crecimiento de la orilla sur y la apertura en 1966 del cercano estadio del Manzanares aumentaron el tránsito y reclamaron una estructura de mayor capacidad. Detrás del nombre está Isidro Labrador, jornalero nacido en Madrid hacia finales del siglo XI. La tradición lo recuerda al servicio de la tierra de los Vargas y como pocero, y le atribuye milagros de agua y grano: pozos que brotaban en plena sequía, una olla que no se vaciaba. El más recordado lo protagonizó su hijo, después venerado como San Illán, caído a un pozo: se cuenta que las aguas subieron hasta la superficie y lo devolvieron sano. Su cuerpo fue trasladado a una capilla en tiempos de Alfonso VIII, y Roma lo canonizó en 1622.
Religión y devoción Santos origen documentado