Puente de San Isidro

Imperial

Recuerda a San Isidro Labrador, patrón de Madrid, hacia cuya ermita en la otra orilla conducía el antiguo paso de barcas que precedió al puente.

El nombre viene de mucho antes que el puente de hormigón que hoy salva el Manzanares. En este tramo funcionó hasta 1900 un puente de barcas conocido como el pontón de San Isidro, porque servía de atajo para subir a la ermita del santo, en la otra orilla. Aquel paso flotante quedó atrás y el lugar conservó la advocación cuando se abrió al tráfico, en 1974, el actual Puente de San Isidro. Detrás del nombre está Isidro Labrador, jornalero nacido en Madrid hacia finales del siglo XI. La tradición lo recuerda al servicio de la tierra de los Vargas y le atribuye milagros de agua y grano: pozos que brotaban en plena sequía, una olla que no se vaciaba. El más recordado lo protagonizó su hijo, caído a un pozo, a quien se cuenta que las aguas subieron hasta la superficie y devolvieron sano. Roma lo canonizó en 1622.
Religión y devoción Santos origen documentado