Calle del Fósforo

Imperial

Lleva el nombre del fósforo, la cerilla de cabeza inflamable, sin que se haya conservado constancia del motivo exacto de la denominación.

El nombre apunta a un objeto menudo y cotidiano: el fósforo, la astilla de madera con la cabeza de pasta inflamable que prende al rozar. La palabra viene del griego phosphoros, «portador de luz», el mismo elemento que arde con un destello al frotarse. Quien recorre esta vía corta del barrio de Imperial lee un nombre de cocina y de bolsillo, de los que encendían el brasero o el cigarro. Por qué se rotuló así esta calle no está documentado. No se ha conservado constancia de una fábrica de cerillas en el lugar ni de un episodio que justifique el nombre. La calle del Fósforo arranca cerca del paseo Imperial y corre junto a la calle de la Pizarra, en un rincón de Arganzuela trazado cuando la zona dejaba de ser dehesa y campo de lavanderas a orillas del Manzanares para llenarse de talleres y vecindario obrero. A pocos kilómetros, en Carabanchel, funcionó desde finales del siglo XIX una de las fosforeras más conocidas de Madrid, con plantilla mayoritariamente de mujeres jóvenes que cabeceaban cerillas a destajo. No hay vínculo documentado entre aquella fábrica y el nombre de esta calle.
Objetos Objetos origen desconocido