Calle de Ruy González de Clavijo
Recuerda al madrileño Ruy González de Clavijo, embajador de Enrique III ante el conquistador Tamerlán y autor de la crónica de aquel viaje a Samarcanda.
El nombre de la calle rinde memoria a un viajero madrileño que, a comienzos del siglo XV, llegó más lejos que casi cualquier castellano de su tiempo. Ruy González de Clavijo servía como camarero en la corte de Enrique III cuando el rey lo puso al frente de una embajada hacia Oriente. El objetivo era pactar con Tamerlán, el temible señor de Asia Central, una alianza contra los turcos otomanos.
La expedición salió de Castilla en 1403 y cruzó Constantinopla, Persia y las estepas hasta alcanzar Samarcanda, capital del imperio de Tamerlán. Clavijo dejó por escrito todo lo que vio: ciudades, palacios, animales, banquetes y la figura del propio conquistador. Aquel relato, conocido como Embajada a Tamorlán, sobrevive como una de las grandes piezas de la literatura de viajes medieval, a la altura del libro de Marco Polo.
Se cuenta que Tamerlán quedó tan complacido que mandó dar a una población cercana a Samarcanda un nombre en honor de la embajada castellana. Clavijo regresó y fue recibido por el rey en Alcalá de Henares en 1406. Murió en Madrid en 1412 y fue enterrado en el convento de San Francisco, en el lugar que hoy ocupa la basílica de San Francisco el Grande, a un paseo de la calle que lleva su nombre.