Paseo de los Pontones

Imperial

Toma su nombre de los pontones, los puentes de tablas sobre barcas que cruzaban el Manzanares en este punto.

El nombre recuerda los pontones: tableros tendidos sobre barcas que salvaban el Manzanares cuando no había puente de piedra. En 1761 se levantó aquí el pontón de San Isidro, que acortaba el camino entre la iglesia de San Andrés y la ermita del santo, al otro lado del río, y siguió en servicio hasta comienzos del siglo XX. El camino de los Pontones bajaba desde la Puerta de Toledo hacia la ribera, y acabó concentrando lo que la ciudad prefería mantener fuera de las murallas. Aquí se trasladaron los tratos de ganado que antes se hacían junto al Rastro, y entre 1869 y 1936 funcionó como terreno oficial del mercado de caballerías. En una explanada contigua al camino se ejecutaba también a los condenados. Allí fue fusilado en 1841 el general Diego de León, tras el pronunciamiento fallido contra la regencia de Espartero. Hacia 1900 se abrió en la parte más cercana al río un asilo nocturno, clausurado por insalubre y sustituido después por el Bazar del Obrero, institución fundada por la condesa de San Rafael. El paseo de hoy, ya con árboles y aceras, ocupa un suelo que antes vio ferias de bestias y fusilamientos.
Descriptivos Forma y trazado origen documentado