Calle Santa María Real de Nieva

Imperial

Toma el nombre de la villa segoviana de Santa María la Real de Nieva, llamada así por la Virgen de la Soterraña hallada enterrada allí en 1392.

Detrás de este nombre hay una imagen sacada de la tierra. La villa segoviana de Santa María la Real de Nieva debe su existencia a una talla de la Virgen que, según se cuenta, apareció a un pastor llamado Pedro en un pizarral cercano a la antigua Nieva, en septiembre de 1392. La advocación quedó fijada por el lugar del hallazgo: la Soterraña, es decir, la que estaba bajo tierra, del castellano antiguo aplicado a lo soterrado. El obispo de Segovia acudió al pizarral, se cavó con las manos y bajo una gran losa apareció un pequeño hueco con la imagen. Catalina de Lancaster, reina de Castilla, tomó el suceso por milagro: mandó levantar primero una ermita y luego un monasterio dominico, y en 1395 firmó la carta fundacional de la villa, a la que concedió privilegios para atraer pobladores. El templo gótico de la Soterraña se entregó a la orden de predicadores en 1399. La calle pertenece a un rincón del barrio de Imperial donde varias vías recuerdan localidades de la provincia de Segovia.
Religión y devoción Santos origen documentado