Calle Chulapos
Rinde homenaje a los chulapos, los tipos populares y castizos del Madrid del siglo XIX.
El nombre celebra a los chulapos, esa figura del Madrid popular que cuajó en el siglo XIX en barrios como Lavapiés y La Latina. El chulapo era el madrileño de pura cepa, con su gracia descarada y su gusto por las verbenas; la chulapa salía de los oficios del barrio —planchadoras, modistas, fruteras, floristas, cigarreras, lavanderas— y se plantaba en las fiestas con paso firme.
A esos tipos los reconoce cualquiera por la ropa. Ellos, con gorra, pañuelo al cuello, chaleco y un clavel en la chaqueta. Ellas, con el vestido ceñido, el delantal vistoso, el mantón de Manila y el clavel en el pelo, prendido bajo la mantilla.
La zarzuela los volvió eternos. La verbena de la Paloma, con música de Tomás Bretón y libreto de Ricardo de la Vega, estrenada en 1894, fijó esa estampa de organillo, mantón y chotis que todavía sale a la calle en San Isidro, en San Cayetano y en la fiesta de la Paloma.
No se ha conservado constancia del motivo concreto por el que el ayuntamiento eligió este nombre para esta vía del barrio de Imperial. El topónimo basta para situar el ánimo: una calle bautizada con la palabra que mejor resume el casticismo madrileño.