Calle de Santa Casilda

Imperial

Recuerda a Casilda de Toledo, princesa musulmana del siglo XI que se hizo cristiana tras el célebre milagro de las rosas.

Detrás del rótulo hay una princesa que escondía pan en la falda. Casilda nació en el Toledo musulmán del siglo XI, hija de un rey de la taifa, y crecía entre las comodidades de la corte mientras se compadecía de los cautivos cristianos que languidecían en las mazmorras de su padre. Bajaba a verlos a escondidas y les llevaba comida. Una de esas tardes el padre la sorprendió y le preguntó qué ocultaba en el regazo. Ella respondió que flores. Al abrir el vestido, dice la tradición, el pan se había convertido en un ramo de rosas. El episodio quedó grabado como el milagro de las rosas y se repite en pinturas y retablos por toda Castilla. Enferma de gravedad, Casilda buscó alivio en los pozos de San Vicente, cerca de Briviesca, en tierras burgalesas. Sanó allí, recibió el bautismo y decidió no volver al esplendor toledano: pasó el resto de su larga vida como ermitaña, entregada a la oración. Su santuario, junto a Briviesca, sigue siendo lugar de peregrinación, y se la venera como patrona de la comarca de la Bureba. La Iglesia celebra su fiesta el 9 de abril. Por qué el callejero del barrio de Imperial eligió su nombre no se ha conservado de forma documentada, en una zona donde abundan los rótulos de devoción.
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