Calle de Villoslada

Imperial

Recoge el nombre de Villoslada de Cameros, villa serrana de La Rioja en el alto valle del Iregua, en una zona del barrio de Imperial que reúne topónimos de pueblos españoles.

El nombre apunta a Villoslada de Cameros, una villa de La Rioja encaramada en la falda norte de la Sierra de Cebollera, en el alto valle del Iregua. El topónimo une villa con un segundo elemento de origen no documentado; su forma ya aparece fijada en 1366, cuando el lugar figura entre las villas que Enrique II de Trastámara entregó a Pedro Manrique. Después quedó en manos de los duques de Nájera hasta que en 1811 se abolieron los señoríos. La villa vivió de la lana. A mediados del siglo XIX rondaba los mil cuatrocientos habitantes y tenía cuarenta telares de paños, y se cuenta que sus mozos quedaban libres de quintas para no desatender las fábricas. Que el nombre madrileño honre precisamente a esa villa encaja con la costumbre de bautizar calles del entorno con topónimos de pueblos de España, aunque no se ha conservado constancia documental del motivo concreto de su elección aquí. La calle de Villoslada corre por el barrio de Imperial, en Arganzuela, junto al paseo Imperial, una de las antiguas alamedas barrocas que bajaban hacia el Manzanares y que el tiempo convirtió en zona fabril, cruzada por el ferrocarril, con aquella estación de mercancías que los vecinos apodaban «la estación de las pulgas».
Lugares Ciudades y pueblos origen disputado