Plaza de Francisco Morano
Honra a Francisco Morano, actor madrileño de las primeras décadas del siglo XX que dirigió su propia compañía.
Antes de llevar nombre de actor, esta plaza se abrió en el cruce de los barrocos paseo Imperial y paseo de los Pontones, donde el viejo Madrid del sur se llenaba de viviendas y fábricas. En 1932 se dedicó a Ramón y Cajal. Cuando una avenida moderna heredó ese nombre, hubo que rebautizar la plaza para no repetirlo, y en 1963 pasó a recordar a Francisco Morano y Moreno, Paco Morano para el público.
Morano nació en Madrid en 1876 y se formó con los escolapios antes de entregarse al teatro. Empezó por abajo, como traspunte: el que entre cajas avisa a cada actor el momento exacto de salir a escena, sin que el público lo vea. Debutó en San Juan de Puerto Rico con Un drama nuevo y volvió a la Península en 1893. Recaló en Barcelona, entró en la compañía de María Tubau y fue subiendo hasta montar la suya propia.
Su fama llegó por un teatro de gran repertorio y aire naturalista: el alcalde de Calderón, el avaro de Molière, el Otelo de Shakespeare, que paseó por escenarios de España y Argentina. Probó el cine mudo casi sin ganas y volvió a las tablas. Murió en Barcelona en 1933.