barrio de Las Acacias

Las Acacias

El barrio toma su nombre del paseo de las Acacias, la vía que lo vertebra desde la glorieta de Embajadores hacia el puente de Toledo. La rotulación recuerda a las acacias plantadas en sus aceras ya en el siglo XVIII, cuando el camino bordeaba huertas a las afueras de la ciudad. El árbol que se ve en muchas calles madrileñas, el de la flor que los niños llamaban «pan y quesillo», es en realidad la Robinia pseudoacacia, una falsa acacia muy parecida.

Las Acacias creció a mediados del siglo XIX como arrabal pobre más allá del límite fiscal de Madrid, en la hondonada agrícola que separaba los paseos de Embajadores y de las Acacias. En 1860, cuando se aprobó el ensanche, contaba con 123 edificios habitados por jornaleros y artesanos. El nombre llegó de los árboles del paseo que aún hoy lo cruza. El callejero mezcla naturaleza y memoria literaria. El paseo de las Acacias presta su nombre al barrio entero; la calle de Ercilla honra a Alonso de Ercilla, el madrileño que combatió en Chile y escribió allí La Araucana. La calle de Baños de Montemayor evoca el balneario romano de Cáceres, mientras Arquitectura y Los Nogales añaden oficio y arbolado al mapa de las antiguas Peñuelas fabriles. Donde antes corrían vías de tren y se levantaban las chozas de la Alhóndiga, ahora discurre el Pasillo Verde Ferroviario y se suceden huertos comunitarios, cooperativas y cafés. En la plaza de las Peñuelas sigue manando la fuente instalada en 1860, ya pegada a alquileres que superan los 1.200 euros al mes.

Calles

Todas las calles del barrio de Las Acacias.