Plaza de Peñuelas
Toma su nombre de las peñuelas, las pequeñas peñas o promontorios pedregosos que caracterizaban este paraje al sur de Madrid.
Antes de ser plaza, este paraje era un terreno de tierra dura y piedra. De ahí el nombre: una peñuela es una peña pequeña, un montículo rocoso, y la zona estaba sembrada de ellos. La más conocida fue la peñuela de Santa Isabel, un promontorio emparentado con el vecino Peñón, junto al Campillo del Mundo Nuevo. El subsuelo de Arganzuela es además rico en unas arcillas que también se llamaron así.
A mediados del siglo XIX, fuera de la valla fiscal de Madrid, creció aquí un arrabal de jornaleros y artesanos. Hacia 1860, el mismo año del Plan Castro para ensanchar la ciudad, el barrio reunía cientos de familias, y en la plaza se instaló una fuente de hierro fundido de dos caños. De ella sacaban el agua los vecinos, y a su alrededor se hacía la vida.
Esa fuente sigue en el centro de la plaza, con una pausa entre los años ochenta y 1994, cuando estuvo retirada. En 1978, una veintena de artistas pintó el muro del ferrocarril cercano con motivos inspirados en Goya. El antiguo arrabal, que durante décadas cargó mala fama, es hoy un barrio cotizado de Arganzuela.