Calle del Gasómetro
Recuerda la antigua Fábrica de Gas de Madrid, conocida popularmente como El Gasómetro por sus depósitos de gas, que se alzó junto a esta calle desde mediados del siglo XIX.
El nombre viene de una fábrica que durante más de un siglo iluminó Madrid. En 1848 el Ayuntamiento cedió unos terrenos a las afueras de la Puerta de Toledo, en la Ronda de Toledo, a la Sociedad Madrileña para el Alumbrado de Gas, nacida dos años antes. Allí se levantó la Fábrica de Gas de Madrid, que ocupó la manzana entre la Ronda de Toledo, los paseos de las Acacias y de los Olmos y esta misma calle del Gasómetro.
El recinto reunía hornos, almacenes de carbón, una fragua, oficinas y hasta viviendas para los empleados. Sobre todo destacaban los grandes depósitos cilíndricos donde se acumulaba el gas, los gasómetros, tan visibles que la gente acabó llamando a toda la fábrica «el Gasómetro». De ese apodo popular tomó la calle su nombre.
El gas se obtenía a partir de hulla y resina, y las primeras vías alumbradas con él fueron la calle del Prado y la del Lobo, hoy Echegaray. El avance de la electricidad fue arrinconando al gas desde los años cuarenta, hasta que en 1967 la fábrica se trasladó a Manoteras y el viejo recinto se demolió poco después.
Donde ardían los hornos hoy hay viviendas, calles y un parque. De toda aquella industria sobrevive una chimenea de ladrillo que aún asoma entre los árboles.