Calle de las Cigarreras
La calle honra a las cigarreras, las miles de mujeres que liaban tabaco en la antigua Real Fábrica de Tabacos de la calle de Embajadores.
El nombre recuerda a un oficio que tuvo rostro de mujer. Las cigarreras liaban puros y picaban rapé en la Real Fábrica de Tabacos de la cercana calle de Embajadores, abierta en 1809 con ochocientas obreras. Hacia 1890 pasaban de seis mil y formaban la primera gran industria femenina de España.
Su fama venía del carácter. Cuando la dirección impulsó la mecanización del trabajo a partir de 1887, respondieron con huelgas y motines para defender el empleo. En el Madrid obrero corría la idea de que ninguna huelga prosperaba sin que las cigarreras se sumaran a ella, y los demás gremios aprendieron a contar con esas asambleas en las que la voz cantante era femenina.
Trabajaban jornadas larguísimas, así que la fábrica autorizaba a las madres a salir a amamantar y mantenía una casa-cuna para sus hijos. A mediodía llegaba el ritual del puchero: unas mujeres llamadas pucheras recogían los recipientes marcados con cintas de colores, los cocinaban en sus casas y los devolvían humeantes.
La fábrica quedó en la calle de Embajadores, hoy convertida en centro cultural, mientras el callejero dejaba memoria de aquellas trabajadoras aquí, en Las Acacias.