Calle de Las Naves
El nombre no está documentado, pero alude a las naves industriales que poblaron Arganzuela, el viejo cinturón fabril de Madrid junto al Manzanares.
Una nave puede ser un barco o el gran cobertizo de techo corrido donde una fábrica guarda sus máquinas. En este rincón de Las Acacias manda el segundo sentido. No se ha conservado constancia oficial del porqué del nombre, pero la calle nace en pleno corazón del Madrid industrial, y eso explica casi todo.
Arganzuela fue durante un siglo el barrio de las chimeneas. Entre el río y las vías del ferrocarril que arrancaban de Atocha, Delicias y la Estación Imperial se apretaron fundiciones de hierro, curtidurías, fábricas de papel continuo, almacenes de madera, la fábrica del Gas y los grandes talleres metalúrgicos. Cada uno levantó sus naves: pabellones largos, de ladrillo y cercha de hierro, que se alineaban manzana tras manzana hasta la orilla del Manzanares.
El barrio creció pegado a esos muros. Junto al paseo de las Acacias se amontonaron arrabales como el de las Injurias, donde los obreros vivían a un paso de la chimenea que los empleaba. La calle de Las Naves guarda en su nombre ese paisaje desaparecido, hoy reconvertido en viviendas y zonas verdes.
Quien recorra hoy sus casi setecientos metros no verá ni una sola nave fabril. Verá portales tranquilos sobre el suelo que antes ocupó el ruido del metal.