Calle de la Caoba
Lleva el nombre de la caoba, el árbol tropical americano cuya madera rojiza fue una de las más codiciadas de la ebanistería europea.
Una calle corta que toma su nombre de un árbol que nunca creció en Madrid. La caoba pertenece a las selvas húmedas de América Central y del Caribe, y de allí salió, en barco, hacia los talleres del Viejo Mundo. En España se empleó ya en el siglo XVI, y su gran momento llegó entre 1720 y 1820, cuando dominó el mueble fino y la buscaron los ebanistas ingleses por su color cálido y una estabilidad que apenas cede con la humedad.
El barrio entero respira nombres de vegetación. Las Acacias debe el suyo al paseo de las Acacias, bautizado por los árboles que lo flanqueaban, y la calle de la Caoba se suma a esa vocación arbórea de Arganzuela. No se ha conservado constancia del motivo exacto por el que se eligió esta madera para rotular la vía.