Paseo de Yeserías

Las Acacias

Recuerda las yeserías, las fábricas de yeso que trabajaban junto al Manzanares y daban faena a este tramo de la ribera.

El nombre viene del oficio que olía a polvo blanco. En esta orilla del Manzanares, aguas abajo del Puente de Toledo, funcionaban las yeserías: hornos y fábricas que cocían el yeso con el que se levantaba buena parte de Madrid. El camino que las unía acabó llamándose por ellas, y de aquel camino de las Yeserías nació el actual paseo de Yeserías, fijado con ese nombre en 1860. Antes había tenido otro título más sombrío. El primer tramo, entre la glorieta de las Pirámides y la actual calle de Carmen Cobeña, se conocía como paseo del Cristo de las Injurias, por la imagen del Cristo de las Injurias que se veneraba allí cerca. De esa misma advocación tomó nombre el barrio de las Injurias, un apretado caserío de chabolas levantado en estos descampados de la ribera. Allí vivía la gente que el resto de la ciudad prefería no ver. En 1886, el dueño de un periódico, Manuel María de Santa Ana, fundó junto al paseo un asilo que daba cobijo a los mendigos. La caridad y la miseria compartían la misma calle. Hoy el paseo corre paralelo a Madrid Río, con su carril bici estrenado en 2019, y nada huele ya a horno. Pero el nombre sigue nombrando a los que amasaban el yeso de la ciudad mientras vivían en su filo.
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