Paseo de la Esperanza

Las Acacias

El paseo toma su nombre de una antigua quinta de recreo llamada de la Esperanza, ya desaparecida cuando se urbanizó la zona a finales del siglo XIX.

El nombre procede de una finca de recreo, la quinta de la Esperanza, que ocupaba estos terrenos antes de que el sur de Madrid se llenara de vías, talleres y chimeneas. Cuando el paseo empezó a urbanizarse, a finales del siglo XIX, de aquella quinta ya no quedaba nada en pie. El topónimo se conservó pese a haber desaparecido la casa que lo había originado. El entorno era entonces de los más duros de la ciudad. Cerca se extendía el poblado de chabolas de Las Injurias, y el ferrocarril de cintura partía el paseo en dos, con la estación de las Peñuelas regulando el paso de los trenes de mercancías. Pasar de un lado a otro obligaba a salvar las vías. El soterramiento del ferrocarril y el desmantelamiento de la estación, dentro de la operación del Pasillo Verde Ferroviario, eliminaron aquella barrera. El trazado partido quedó convertido en una avenida ancha y arbolada, flanqueada por bloques de vivienda, entre el Paseo de las Acacias y el Paseo de Santa María de la Cabeza. De la quinta que dio nombre a la calle no se conserva rastro físico. El paseo, hoy, es una vía residencial sin huella visible de su pasado fabril y ferroviario.
Construcciones Edificios e instituciones origen documentado