Calle Valdelaguna
Toma el nombre de Valdelaguna, pueblo del sureste de la provincia de Madrid cuyo topónimo recuerda la laguna que se formaba en su pequeño valle.
Para nombrar buena parte de sus calles, el sur de Arganzuela recurrió al mapa de la propia provincia, y aquí el elegido fue un pueblo del sureste madrileño: Valdelaguna, a unos cincuenta kilómetros de la capital, en la comarca de las Vegas, junto al valle que abre el río Tajuña.
El nombre se descompone en dos piezas: val, forma antigua de «valle», y laguna. Era el valle de la laguna. Esa agua estancada figura ya en las Relaciones Topográficas que mandó hacer Felipe II en 1576, donde se anota que en un prado del camino real brotaba un manantial que formaba una laguna. Más adelante terminó desecada por motivos de salubridad, pues las aguas detenidas se asociaban a las fiebres. El topónimo conservó la memoria de una laguna que ya no existe.
En 1480 los Reyes Católicos habían incorporado el lugar al señorío de Chinchón, después convertido en condado, de modo que el nombre llega a esta esquina de Madrid con siglos de la Alcarria a la espalda.
No ha quedado registrado por qué tocó precisamente este pueblo y no otro de los muchos de la provincia. La calle es corta y lleva el agua en el nombre.