Calle Palo de Rosa
Toma su nombre del palo de rosa, madera tropical de tono rojizo y aroma a rosa que se aprecia en ebanistería fina.
El nombre viene de una madera, no de una flor. El palo de rosa procede de varios árboles tropicales del género Dalbergia, repartidos por las zonas cálidas de América, África y Asia. Su madera, de color rojo oscuro o casi morado con vetas negras, desprende al cortarse un perfume que recuerda a la rosa, y de ahí el nombre con que se la conoce. Los ebanistas la han buscado durante siglos para muebles de lujo, marquetería y, más tarde, para el fondo y los aros de guitarras de calidad. Tan codiciada llegó a ser que algunas especies acabaron en peligro y hoy su comercio está estrictamente regulado.
La calle pertenece a un rincón de Las Acacias donde el callejero parece un muestrario de maderas y árboles. Junto al palo de rosa conviven nombres del mismo registro botánico, en un barrio que ya anuncia su vocación verde desde el Paseo de las Acacias, bautizado por las acacias plantadas en sus aceras a mediados del siglo XIX. Todo este sector de Arganzuela creció como zona fabril, con fundiciones, talleres y la vieja fábrica del gas a un paso del Manzanares. Lo que fue cinturón industrial se ha ido volviendo residencial, y el antiguo trazado de vías quedó cosido por el Pasillo Verde Ferroviario.