Calle del Laurel

Las Acacias

Toma su nombre de un laurel frondoso que crecía en un jardín de la zona y al que los vecinos asociaron la vía antes de que el nombre fuera oficial.

En este rincón de las Acacias crecía un laurel de copa abundante que llamaba la atención de quien pasaba, y el vecindario empezó a referirse a la vía por aquel ejemplar antes de que el nombre constara en ningún registro oficial. El Ayuntamiento hizo oficial la calle del Laurel el 11 de abril de 1874, y dio carta legal a una costumbre ya asentada entre los habitantes del entorno. Es una vía de apertura moderna, trazada cuando Arganzuela dejaba de ser arrabal de huertas y tejares al sur de Madrid para llenarse de manzanas y talleres. Hoy corre entre el paseo de las Acacias y el paseo de Juan Antonio Vallejo-Nájera Botas, y enlaza también con la calle de Moratines, en un barrio donde la memoria vegetal sobrevive sobre todo en los nombres: las propias Acacias, que prestan su título al paseo y al distrito. Del laurel original no queda rastro. No se registró dónde estaba el jardín ni cuándo desapareció el árbol, y de aquel ejemplar solo pervive la palabra en la placa.
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