Calle de Martín de Vargas
Recuerda a fray Martín de Vargas, monje jerezano de finales del siglo XIV que reformó la orden del Císter en Castilla.
Detrás del nombre hay un monje que quiso devolver a su orden la dureza de los orígenes. Martín de Vargas nació en Jerez hacia finales del siglo XIV y pasó buena parte de su vida en Roma, donde llegó a ser confesor del papa Martín V. Había vestido el hábito de los ermitaños de San Jerónimo, pero al volver a España se retiró al monasterio de Piedra, en tierras aragonesas, y allí cambió de rumbo: se hizo cisterciense.
Lo que vio en los monasterios castellanos le pareció demasiado relajado. Con la aprobación del propio Martín V, fundó en 1425 la llamada Congregación de Castilla, u Observancia Regular de San Bernardo, y levantó cerca de Toledo el monasterio de Monte Sión como cabeza del movimiento. Fue la primera reforma de calado dentro del Císter castellano, y agrupó bajo una regla más austera a las casas de la Corona de Castilla.
El empeño en la austeridad le trajo conflictos. La autoridad de Císter reaccionó contra aquella congregación independiente, y Vargas siguió adelante con su proyecto pese a las disputas. Murió en 1446.
La calle, abierta en el barrio de Las Acacias, parte del Paseo de las Acacias y baja hacia el río. El apellido del rótulo perteneció a un reformador que medía la fe en privaciones.