barrio de Palos de la Frontera
Palos de la Frontera
El error venía de lejos. La villa de Huelva se llamó solo Palos hasta mediados del siglo XVI, cuando los cronistas de Indias la confundieron con la vecina Moguer y empezaron a escribir Palos de Moguer, un sitio que nunca existió. Madrid heredó la confusión al rotular sus calles a finales del XIX y la arrastró durante décadas, hasta que el barrio recuperó el nombre verdadero del puerto colombino.
Antes de ser barrio, esto era el extremo sur de la villa, tierra de huertas y veredas camino del Manzanares. Los del siglo XVIII bajaban a pasear junto al río por lo que llamaban «las delicias», y de ahí quedó la calle de las Delicias y la Glorieta de Santa María de la Cabeza, por una ermita dedicada a la esposa de San Isidro, la patrona campesina de Madrid. Cuando llegó el tren, el ferrocarril cosió el barrio: por el trazado de la calle del Ferrocarril corrieron durante más de un siglo las vías que unían las estaciones del Norte y Atocha.
Al urbanizarse el Ensanche de Delicias, hacia 1880, se rotularon muchas calles con nombres de provincias y ciudades españolas, trazadas antes de que llegaran las casas: Murcia, Vizcaya, Canarias, Tarragona, Tortosa —la antigua Dertosa romana junto al Ebro. Y como manda el nombre del barrio, hay un puñado de calles marineras pese a estar lejos del mar: la calle del Áncora, por el ancla que sujeta los barcos, y nombres de quienes navegaron desde aquellos puertos andaluces. Sebastián Elcano, que cerró la primera vuelta al mundo en 1522. Pedro de Valdivia no, pero sí marinos de guerra como Bustamante, inventor de torpedos muerto en Cuba, cuya calle se llamó Puerto Rico hasta que se perdieron las colonias en 1898.
Esa misma fecha de 1898 marca al barrio: Vara del Rey, el general muerto defendiendo El Caney en Cuba, y el propio Bustamante. Por aquí también andan los liberales del XIX —Rafael de Riego, que obligó a Fernando VII a jurar la Constitución y acabó arrastrado en un serón hasta la horca; el General Lacy, fusilado por lo mismo; y Juan Martín El Empecinado, el guerrillero que hostigó a Napoleón y también murió ahorcado—, junto a pintores madrileños del Barroco como Alonso del Barco y Sebastián Herrera. Tantas calles que celebran las naves que partieron de Palos, y el puerto que les dio el nombre tardó un siglo en que aquí lo escribieran bien.
Calles
Todas las calles del barrio de Palos de la Frontera.
- Calle Alonso del Barco
- Calle de Alonso del Barco
- Calle del Áncora
- Pasaje de Áncora
- Pasaje del Áncora
- Calle de la Batalla del Salado
- Calle de Bernardino Obregón
- Calle de Bustamante
- Calle de las Canarias
- Calle Cardenal Solís
- Calle de las Delicias
- Paseo de las Delicias
- Glorieta de Embajadores
- Calle del Ferrocarril
- Calle Fray Luis de León
- Calle del General Lacy
- Calle de José Antonio Armona
- Calle José María Roquero
- Calle de Juan Martín El Empecinado
- Calle del Marqués de la Valdavia
- Calle de Martín Soler
- Calle de Méndez Álvaro
- Calle de Murcia
- Calle de Palos de la Frontera
- Calle de Pedro Unanue
- Calle de Rafael de Riego
- Glorieta de Santa María de la Cabeza
- Paseo de Santa María de la Cabeza
- Calle de Sebastián Elcano
- Calle de Sebastián Herrera
- Calle de Tarragona
- Calle de Tortosa
- Pasaje de Tortosa
- Calle de Vara del Rey
- Calle de Vizcaya
Ninguna calle coincide.