Calle de Palos de la Frontera

Palos de la Frontera

Recuerda a la villa onubense de Palos de la Frontera, puerto del que zarpó en 1492 la expedición de Colón.

El nombre viaja desde Madrid hasta la desembocadura del Tinto, en Huelva, donde se levanta la villa de Palos de la Frontera. De su modesto puerto fluvial zarpó el 3 de agosto de 1492 la expedición de Cristóbal Colón, con la Pinta, la Niña y la Santa María. La villa estaba obligada a aportar dos carabelas armadas, y fueron vecinos de Palos quienes formaron buena parte de la tripulación: los hermanos Pinzón, Martín Alonso al mando de la Pinta y Vicente Yáñez de la Niña, recorrieron los pueblos del entorno enrolando a parientes y amigos. Por eso la localidad se conoce desde entonces como cuna del descubrimiento. El topónimo esconde un viejo error de copia. La villa se llamó solo Palos hasta mediados del siglo XVI, cuando los cronistas de Indias confundieron su nombre con el de la vecina Moguer y empezaron a escribir Palos de Moguer, un lugar que nunca existió. Ese fantasma toponímico llegó a Madrid: la vía abierta a finales del XIX se rotuló Palos de Moguer, igual que el barrio y la estación de metro. La corrección tardó casi un siglo. En 1979 la calle pasó a llamarse Palos de la Frontera, y años después el metro siguió. El barrio, en cambio, conservó el nombre equivocado hasta 2022, cuando por decisión vecinal recuperó por fin el verdadero.
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