Calle de Pedro Unanue

Palos de la Frontera

Recuerda a Pedro María de Unanue (1814-1846), el primer tenor vasco de proyección internacional.

Detrás del rótulo hay una voz que se apagó pronto. Pedro María de Unanue nació en Ondárroa, en la costa vizcaína, en 1814, y murió en Trieste en 1846 sin haber cumplido los treinta y dos años. En ese intervalo breve se convirtió en el primer tenor vasco que conquistó los grandes escenarios de Europa. Empezó cantando de niño en los coros de su tierra y llegó a Madrid con la intención de entrar en el conservatorio, que en un primer momento lo rechazó. El revés no detuvo su carrera. Acabó pisando los teatros de media Europa, hasta San Petersburgo, donde compartió cartel con figuras como Rubini y la mezzosoprano Paulina Viardot, y donde la crítica lo recibió con elogios. Una enfermedad cortó esa trayectoria en plena madurez artística. Madrid le dedicó esta calle décadas después de su muerte, ya en el barrio de Palos de Moguer (hoy oficialmente Palos de la Frontera), una trama de Arganzuela urbanizada a caballo entre los siglos XIX y XX. La razón exacta y la fecha precisa de la dedicatoria no se han conservado con detalle en el callejero municipal. El barrio que la acoge arrastra su propio equívoco: el topónimo Palos de Moguer nació de un error de los cronistas de Indias, que fundieron en uno los dos pueblos onubenses de Palos y Moguer. La estación de metro corrigió el nombre en 1986; el barrio tardó más en hacerlo.
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