Calle del Áncora

Palos de la Frontera

Lleva el nombre del ancla, el instrumento que sujeta los barcos al fondo, en un barrio con calles de tema marinero pese a estar lejos del mar.

El ancla preside esta vía amplia del Ensanche Sur, entre el paseo de las Delicias y la calle de Méndez Álvaro. El áncora es la pieza de hierro que muerde el fondo del mar y mantiene firme la embarcación frente al viento y la corriente, un objeto marinero varado en un Madrid sin costa. La explicación está en la vecindad. Estas manzanas, junto a la calle de Palos de la Frontera, recogen la memoria de los viajes de descubrimiento y reparten por el callejero un vocabulario de mar: carabelas, puertos, instrumentos de a bordo. El áncora encaja en esa familia de nombres. Hay dos versiones del bautizo. La más sencilla cuenta que fueron los propios vecinos quienes empezaron a llamarla así, y el Ayuntamiento se limitó a oficializar el uso. Répide añade una segunda: que por aquí hubo un ancla de procedencia más que dudosa, llegada quizá de las falúas reales del Retiro o del embarcadero del Canal que corría paralelo al Manzanares. De aquel embarcadero ya no queda nada, ni del ancla que pudo darle nombre. Solo el hierro pintado en la placa.
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