Calle de Murcia

Palos de la Frontera

Lleva el nombre de la ciudad y región de Murcia, en el sureste peninsular, en un rincón de Las Delicias donde el ferrocarril sembró el callejero de topónimos españoles.

La calle nace en el paseo de Santa María de la Cabeza, cruza el paseo de las Delicias y termina cerca de la estación de Atocha, en el vértice norte de un barrio que creció pegado a los raíles. Toma su nombre de Murcia, la ciudad y antigua huerta del sureste peninsular, en una zona donde el callejero se pobló de nombres de ciudades y provincias españolas al calor de las estaciones de Delicias y de Mediodía, que enlazaban Madrid con el resto del país. El porqué exacto de esta calle no quedó anotado en las actas municipales; encaja en ese patrón de topónimos, pero la constancia documentada es la del trazado, no la del motivo. Hacia 1900 apenas había casas en su segundo tramo. Lo que vino después dejó huella: en el número 10, el guardamuebles de Transportes Fluiters, levantado a finales de los años veinte y derribado en 1984, del que se conservó la fachada con sus rasgos art déco; enfrente, una entrada al desaparecido Mercado de Atocha, hoy escuela de música; y en la esquina con el paseo de las Delicias, el Hotel Carlton, inaugurado en 1959. Su fachada curva la vistió el ceramista Santiago Padrós con un mosaico de ciudades monumentales de España. Murcia mira, desde su rótulo, a las vías que un día la trajeron hasta aquí.
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