Calle Cardenal Solís

Palos de la Frontera

Honra a Francisco de Solís y Folch de Cardona, prelado madrileño del siglo XVIII que llegó a cardenal y arzobispo de Sevilla.

El nombre recuerda a Francisco de Solís y Folch de Cardona, nacido en Madrid en 1713 en una familia de la alta nobleza cortesana. Estudió en Salamanca y rondó la corte antes de orientarse a la carrera eclesiástica: deán de la catedral de Málaga, obispo de Córdoba y, desde 1755, arzobispo de Sevilla. Benedicto XIV lo creó cardenal en 1756. Murió en Roma en 1775, durante su estancia para la elección papal de la que salió Pío VI; su corazón se trasladó después al convento sevillano de Santa Rosalía, una de las fábricas religiosas que él mismo había patrocinado. De su juventud quedó una marca física que explica su iconografía. Practicando esgrima con el futuro rey Carlos III perdió el ojo izquierdo, y por eso todos sus retratos lo muestran únicamente de perfil derecho. La calle, en el barrio de Palos de la Frontera, llegó tarde al callejero. A finales del siglo XIX seguía sin nombre y era de propiedad particular; en ella funcionaba un lavadero conocido como de San Dámaso, que se prolongaba hacia la cercana Palos de la Frontera. Corre hoy entre Embajadores y Bernardino de Obregón.
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