Glorieta de Santa María de la Cabeza
Toma su nombre de una ermita del siglo XVIII dedicada a Santa María de la Cabeza, esposa de San Isidro Labrador y patrona campesina de Madrid.
El nombre llega desde una ermita levantada en el siglo XVIII junto a este camino, consagrada a Santa María de la Cabeza. La capilla, debida a un tal Francisco Párraga, congregaba cada 9 de septiembre una romería que daba vida a unos campos entonces casi vacíos, en el arranque del camino que bajaba hacia las Delicias.
La santa fue una labradora real. Esposa de San Isidro, vivió a caballo entre los siglos XI y XII, de familia humilde, y la devoción popular la elevó a los altares mucho antes que la Iglesia. Se cuenta que, para cruzar el río Jarama camino de una ermita donde rezaba, extendía su manto sobre el agua y se dejaba llevar sobre la tela como en una barca, sin mojarse los pies.
El paseo del que la Glorieta de Santa María de la Cabeza es cabecera apenas se dibujaba como una vereda de servicio en los planos del siglo XVII. Ya en el XVIII, Fernando VI mandó empedrarlo junto al vecino Paseo de las Delicias. El caserío en torno a la glorieta no creció hasta el último tercio del XIX, cuando el ensanche alcanzó Arganzuela. En 2003 se soterró el tramo del paseo entre la glorieta y la M-30.