Calle de Sebastián Herrera

Palos de la Frontera

Recuerda a Sebastián de Herrera Barnuevo, pintor, escultor y arquitecto madrileño del Barroco (1619-1671).

Sebastián de Herrera Barnuevo nació en Madrid en 1619 y aprendió el oficio en el taller de su padre, escultor al servicio de Felipe IV. Cuando Alonso Cano llegó a la corte en 1638, el joven Herrera entró en su estudio y se convirtió en su mano derecha. De aquel aprendizaje salió un artista capaz de pintar, esculpir y trazar edificios con la misma soltura, una versatilidad que la corte de los Austrias supo aprovechar. En 1662 fue nombrado maestro mayor de las Obras Reales, y en 1667 pintor de cámara, heredando el puesto de Juan Bautista del Mazo. Diseñó el túmulo funerario de Felipe IV en 1665, que marcó el modelo de los catafalcos cortesanos que vendrían después; rehízo la iglesia dominica de Atocha tras el incendio de 1652 y retocó los jardines reales de Aranjuez. También dejó retratos del niño Carlos II y lienzos religiosos como el Éxtasis de San Agustín. Murió en 1671, el mismo año en que aún figuraba en la comisión que vigilaba las obras del puente de Toledo, a un paso de este barrio. Su nombre llegó a Arganzuela cuando la zona empezó a ordenarse en calles a finales del siglo XIX, en un trazado donde varias vías honran a artistas del Siglo de Oro.
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