Paseo de las Delicias

Delicias·Palos de la Frontera·Chopera

El paseo se llamó así porque era un paraje arbolado y delicioso para pasear hacia el Manzanares, plantado en tiempos de Fernando VI.

El nombre celebra un placer sencillo: el de pasear. A mediados del siglo XVIII, reinando Fernando VI, se trazó al sur de la ciudad un paseo arbolado que prolongaba el Salón del Prado hacia el Manzanares. Doble hilera de árboles, sombra, aire limpio fuera de las murallas. La gente bajaba a respirar y a holgar, y al paraje lo llamaron Las Delicias, por las del campo y el río que ofrecía a quien escapaba del bullicio. El nombre estuvo a punto de perderse. Cuando a mediados del XIX se abrió otro paseo de las Delicias —⁠el que sería la Castellana⁠—⁠, esta vía pasó a llamarse Delicias del Río para no confundirlas. Luego llegaron el ferrocarril de cintura, las fábricas y la estación de Delicias, y el idilio campestre se volvió barrio obrero. El Paseo de las Delicias nace hoy en la Plaza del Emperador Carlos V, donde estuvo la Puerta de Atocha hasta 1851, y muere en la Plaza de Legazpi. Quien lo camina pisa, sin saberlo, una merienda del siglo XVIII.
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