Calle de Tortosa

Palos de la Frontera

Toma su nombre de la ciudad de Tortosa, en Tarragona, antigua Dertosa romana a orillas del Ebro.

El rótulo viaja desde el sur de Cataluña. Tortosa es hoy capital del Bajo Ebro, en la provincia de Tarragona, y su historia se remonta mucho más atrás que el nombre castellano que leemos en la placa. Nació como asentamiento de los ilercavones, el pueblo ibérico que habitaba la desembocadura del Ebro, con el nombre de Dertosa. Roma la convirtió en municipio; los musulmanes la llamaron Turtuxa durante los siglos en que fue plaza fronteriza, hasta que Ramón Berenguer IV la incorporó a la Corona en 1148. De aquel Dertosa ibérico, pasando por la pronunciación árabe, salió la Tortosa que da nombre a esta vía corta de Arganzuela. La calle pertenece a un barrio que arrastra su propia historia de nombres equivocados. Durante más de un siglo se llamó Palos de Moguer, fruto de una vieja confusión que situaba el puerto de partida de Colón como aldea dependiente de Moguer. En 1979 se rectificó la calle de Palos de la Frontera, y en 2022, tras consulta vecinal, el barrio entero recuperó el nombre correcto del lugar onubense desde donde zarparon las carabelas. No se ha conservado constancia del motivo concreto por el que se eligió Tortosa para esta vía dentro de ese vecindario.
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