Pasaje de Áncora
Toma su nombre de la contigua calle de Áncora, llamada así por un ancla del antiguo embarcadero del Canal del Manzanares o, más probablemente, por una compañía propietaria de estos terrenos.
El nombre remite al Real Canal del Manzanares, la obra que en su día quiso unir Madrid con el sur navegable. El canal empezó a construirse en 1770 por iniciativa privada y pasó a manos de Carlos III, que lo compró en 1779; arrancaba cerca del Puente de Toledo, atravesaba los sotos de la Arganzuela y bajaba por sus esclusas hacia Vaciamadrid. De aquel embarcadero fluvial, varado tierra adentro, habría quedado un ancla herrumbrosa que los vecinos tomaron como seña del lugar. Es la versión que más ha corrido, y el cronista Répide la recogió, aunque dudaba entre el embarcadero del Canal y las falúas reales del Retiro, inclinándose por el primero.
Hay una explicación más prosaica y probablemente más exacta: el nombre vendría de una compañía propietaria de estos terrenos, que dejó en ellos su denominación. Bautizar una calle por el dueño del suelo era práctica corriente en el Ensanche Sur de finales del XIX. El pasaje es un cordón corto que cuelga de la Calle de Áncora y comparte su nombre. Antes se llamó Pasaje del Brasil, en los años en que el callejero del barrio de Palos de la Frontera mezclaba glorias navales y geografías de ultramar.